Liderazgo

Escrito por resultadoseneducacion 03-04-2009 en Liderazgo. Comentarios (1)

Liderazgo


El liderazgo es uno de los temas más mal entendidos del diccionario del hombre. Pero está basado casi exclusivamente en la capacidad de dar y hacer cumplir órdenes.

Para coordinar una función y actividad  se necesita una orden o directiva, pues sin ella podría haber desacuerdo y confusión.

En una organización hay más de una persona funcionando. Siendo de rango comprable y teniendo propósitos diferentes, pueden entrar en conflicto y en desacuerdo en ausencia de un plan, una orden o una directiva. Así que, sin órdenes, planes o programas, no se tiene una organización. Se tiene un grupo de individuos. En artículos anteriores vemos que un grupo compuesto sólo de individuos no se expandirá y permanecerá pequeño.

Por extraño que parezca, tal grupo también permanecerá desdichado. Tendrá una afinidad baja hacia el público y entre sí, y si conoces el triangulo de afinidad–realidad–comunicación, te darás cuenta de que si un punto cae, caerán los tres. Dado que el acuerdo es la base de la realidad, veras que los individuos de un grupo estarán en desacuerdo entre ellos y tendrán una realidad baja sobre lo que están haciendo o sobre qué proponer o incluso sobre qué hacer.

La mayoría de la gente confunde un “barco disciplinado” con un barco dirigido con una severidad intimidante. En realidad, la severidad no tiene nada que ver con ello. La palabra correcta es constructividad.

Si a un grupo le dirige alguien cuyos programas y órdenes son muy constructivos, entonces el grupo tiene una posibilidad de establecer acuerdo unos con otros, y así mejora su afinidad y lo mismo sucede con su comunicación y su realidad.

Por lo tanto, si uno no emite ninguna orden, el grupo seguirá siendo un grupo de individuos, sin acuerdo entre sí, hará poco y seguirá siendo pequeño, o cuando menos no se expandirá.

Guillermo, de igual rango que Pepe, no le puede dar una orden a Pepe, o viceversa. Así pues, no existen órdenes entre ellos. Los acuerdos ocasionales sí se producen, pero como sus trabajos son diferentes, más bien tienden a estar en desacuerdo sobre lo que es importante.

Una persona con una posición superior, tanto a la de Guillermo como a la de Pepe, puede darles una orden a los dos, y esto se convierte en la base de un acuerdo.

La orden ni siquiera necesita ser del grado de Guillermo ni de Pepe, si la obedecen, están entonces “de acuerdo” con ella y, estando de acuerdo en esto, también obtienen realidad y comunicación.

Aun las ordenes poco pensadas, dadas furiosamente, si se emiten y se hacen cumplir, son mejores para el grupo que ninguna orden en absoluto. Pero esas órdenes son el extremo inferior de la escala.

Las órdenes constructivas, que se hacen cumplir, dadas sin emoción equivocada y hacia un logro visible, son indispensables para un grupo, si este va a prosperar y a expandirse.

El grupo esta lleno de “buenos muchachos”. Esto no le proporciona éxito.

El grupo está lleno de planes. Estos le dan éxito.

Lo que necesita son órdenes constructivas que conduzcan a un logro conocido. Pueden existir obstáculos muy diversos contra ese logro, pero el grupo funcionará.

Lo llamamos “liderazgo” y otras cosas vagas, a esta capacidad para manejar a un grupo, hacerlo prosperar y expandirse.

A fin de cuentas, el liderazgo no es otra cosa que dar órdenes para implementar el programa y asegurarse de que sean obedecidas.

Las órdenes e instrucciones positivas, sobre programas constructivos, inevitablemente causan expansión.

El ser sabio, ser buen muchacho o gustarle a la gente no logran la expansión. La gente en el grupo puede estar alegre; ¿pero, van hacia algún sitio como grupo?

Así pues todo se reduce a:

Las instrucciones constructivas y su aceptación o imposición en programas conocidos producen prosperidad y expansión.

El que no haya ninguna orden o que estas sean débiles produce estancamiento y colapso.